Costó llegar, pero lo conseguí. Interrogatorio incluido.
¿Por qué demonios tengo que pasar siempre nervios en los aeropuertos?
Y eso que esta vez llegué con 3 horas de antelación al aeropuerto de Santo Domingo. Para ello tomé una guagua desde Sánchez (250 pesos/5€), que te deja en la autopista, cágate. Pero mira qué casualidad hay un par taxis esperando en el arcén, 500 pesos (10€) la broma.
Esta vez me informé bien sobre los REQUISITOS DE ENTRADA A CUBA, y son los siguientes:
-Billete de regreso o continuación a otro país (Lo tuve que entregar en la compañía aérea)
-Tarjeta turista (Se adquiere en la embajada en el país de origen, o en el aeropuerto de salida en el mostrador de la compañía aérea. La recogen en la aduana de Cuba al entrar y al salir)
-Seguro médico, que cubra Cuba claro (Nadie me lo pidió)

EMPIEZAN LOS PROBLEMAS
Antes de ir al aeropuerto pasé con un centro de Internet (y de paso actualicé el Blog) e imprimí el billete de ida a Santiago de Cuba, pero no me acordé de imprimir el de continuación a México desde La Habana. Cruzaba los dedos para poder imprimir en el aeropuerto o que me dejaran viajar sin ello.
La compañía aérea (Aerocaribbean/Swissport) se portó de puta madre y me dejaron entrar en sus oficinas del aeropuerto para poder imprimir el email del billete a México. Tomad nota malditos cabrones de Condor.
Primer problema resuelto. Siguiente. La compañía aérea me pide que pague 20$ por la tarjeta de turista. Yo “solo” llevaba un billete de 50€ y unos pocos pesos dominicanos. Lo soluciono sacando 300 míseros pesos en un cajero y juntarlos con los pocos que llevaba para que me los cambiaran en dólares en una agencia de cambio (Los mamones no me quisieron aceptar el billete de 50€ porque estaba usado. Tócateloscojones)
Ok, prueba superada. Ya tengo la tarjeta de embarque y se supone que ya puedo ir a la puerta de embarque tranquilo. Después de hacerme tirar las súper peligrosas botellas de cocacola y agua, pasé el control de seguridad a la 2ª (me olvidé de sacar el móvil del bolsillo). La anécdota es la peste a pies que mete la zona porque obligan a la gente a descalzarse para pasar el arco de seguridad…
Ya convencido que llegaba a la zona de embarque, me encuentro con la zona de control de migración.
 
ANGUSTIA


Cuando me atiende una mujer va y me suelta que tengo que pagar 20 dólares más porque, por 1 día, he estado más de 1 mes en el país. Coño, yo pensé que eso era si estabas más de 90 días. En fin, me dice que me dirija a un mostrador para pagar el impuesto. Aquí viene el agobio máximo. Puedo pagar 800 pesos, 25$ o 20€. El que hizo la conversión se quedó a gusto. Ok, aquí tampoco aceptan pagar con tarjeta pero sí euros. Sorpresa cuando me dice que no tiene cambio de 50€. Iros a tomar por culo. Pero amablemente viene un trabajador de la zona y se ofrece a buscarme cambio. El tema es que queda 1 hora para que salga mi vuelo, y después de media hora y el chico seguía sin aparecer! Anda que como pierda el vuelo por este puto trámite y porque no tengan cambio en un sitio que todo dios ha de pagar… Me venía a la cabeza la agobiante experiencia de Frankfurt… A 20 minutos de la salida del vuelo aparece el muchacho y me acompaña hasta la chica que me había dicho lo de pagar el impuesto. Para mi sorpresa va y le dice que me deje pasar, ya que no hay forma de cambiar mi billete de 50€. Oh dios, no me lo podía creer, al final iba a tener suerte. Con un poquito de retraso, finalmente, tomo el vuelo hacia Santiago de Cuba.
Era la primera vez que volaba en un avión a hélices. Lo malo es el ruido que hace durante el vuelo. Me doy cuenta que los tapones para los oídos son imprescindibles en mi viaje.

Mi primera vez.. en un avión de hélices | © Marc Iglesias |


Vamos que nos vamos! | © Marc Iglesias |


Debíamos ser solo unas 10 personas, yendo más de la mitad del avión vacío.
Después de 2 horas de vuelo aterrizamos por fin en Santiago de Cuba.
Lo que no me podía imaginar son los interrogatorios que iban a hacerme, y el desesperante y exhaustivo registro de mi equipaje…
 
SÚPER INSPECCIÓN
Nada más entrar en la terminal, un policía me pide el pasaporte y la tarjeta de turista. A continuación me pregunta que de dónde vengo, que qué hacía en Rep. Dominicana, cuánto tiempo estuve, si era la 1ª vez que venía a Cuba, por qué venía, por cuánto tiempo, a qué me dedicaba,… Satisfecho, me dice que pase a una de las ventanillas. Allá otro policía que me hace las mismas preguntas, aunque me repite alguna, ya no sé si porqué se olvidó o para ver si mentía.
Ok, todo correcto, me da la bienvenida al país y entro en el recinto. Allá, si no habían 40 policías en un área de 100 m2 no había ninguno. De la cinta transportadora sale mi mochila grande, la recojo. Un agente me da un formulario azul para que lo rellene. Piden los datos personales, dónde te vas a alojar, si declaras bienes, etc.
Tal y como hice en el aeropuerto de Barcelona, usé el servicio de envolver la mochila con plástico transparente, no sólo para protegerla, sino principalmente para evitar que alguien me introduzca algún objeto no deseado, dícese droga.
Justo cuando acababa de desprecintar mi mochila, se me acerca un policía y me pide que lo siga. Ahora ya sé qué hacía aquél perrito lindo dando vueltas por toda la terminal y olisqueando equipajes…
El hombre me acompaña a una sala anexa, me pide el pasaporte y me vuelve a hacer las miiismas preguntas que sus compañeros. Luego me pide que deje mis 2 mochilas en el suelo. Al momento, se acerca el chucho y empieza a oler a toda leche mi equipaje. Me cagué de miedo cuando el maldito perro ladró. Un sudor frío recorrió mi frente. Imaginaros tener problemas en la aduana de Cuba…


El agente me pide que abra mis mochilas y saque tooodo el contenido de mi equipaje y lo deposite encima la mesa. Mierda, me temblaban las manos “Marc, contrólate coño! Sólo te falta que te vean nervioso”. Con lo que cuesta meter toda la ropa y trastos mecagontó. El tío estuvo registrando hasta los bolsillos de los pantalones plegados, y abriendo las bolsas que llevaba. Ya flipé cuando vio un DVD y me pregunta que qué contiene. Le digo que fotografías (era un backup que hice en Rep.Dominicana para enviar a España), y el tío me pregunta que si contiene pornografía. El listo del Iglesias le dice que no, pero que sí hay algunas fotos de chicas desnudas. Para qué carajos les diría eso… Otro agente más mayor que se “unió a la fiesta” me dice que pornografía es gente realizando el acto sexual (gracias por la info señor agente). Lo chungo es que me quedo pensando si tenía fotos de contenido explícito… El poli pilla y se me lleva el DVD y un disco duro externo que también uso como backup. Mientras, el agente de mayor edad va y me pregunta que qué tal la droga en Dominicana. Le contesto que ni idea. “Cómo que ni idea? Seguro que te ofrecieron droga.” El campeón del Iglesias va y le contesta que drogas no, pero que mujeres un montón, jajaja. Como al poli no le hizo gracia, yo me aguanté la risa.Me insistió en que era raro que no consumiera droga, porqué muchos españoles lo hacen. Y me vuelve a hacer las mismas preguntas de interrogatorio!! A los 5 minutos vuelve el otro agente con el DVD y mi disco duro diciendo que Ok. Supongo que no supo abrir los archivos DNG. Me pareció que el agente de mayor edad le dijo algo, porque al momento me dice que ya puedo recogerlo todo. Ya con los nervios ni podría cerrar la mochila. Dios, por fin me dejaban en paz… Finalmente salgo de la terminal y un calor húmedo me da la bienvenida al país.

CUBA

Ni 5 segundos y un taxista me avisa de su presencia y se acerca a mí. Le digo que espere un momento. Tengo que cambiar el maldito billete de 50€ por CUC (Convertible Único Cubano, de igual valor que el dólar americano). Otro mal rato cuando el hombre de la ventanilla se queda mirando mi billete, lo toca, lo rasca con las uñas, lo mira a trasluz, vuelve a rascarlo… joder que lo iba a romper el mongolo! Me dice “espera voy a comprobarlo”. Al fin viene y dice que Ok… Me da 67$ cubanos. Y le pido otros 200$ de la tarjeta de débito, cobrándome una comisión de 6$. Olé. Pero el muy cabrón se embolsó otros 6$ porqué me dio 194$ (200 – 6), y luego me enteraría que cargó en mi tarjeta 206$… O sea que cuidado con estos listos.
Por cierto, una de las preguntas que me hacían todos los policías era dónde me iba a alojar. Como ya sabía que me lo iban a preguntar, había memorizado un Hotel barato y les decía el nombre. Aunque mi idea siempre había sido alojarme en una casa familiar. Cómo no, el taxista me ofreció un alojamiento económico y céntrico. Venga, a dejarse llevar.
Ah otra cosa, mi sorpresa cuando vi todo coches modernos en el aeropuerto porqué a mí siempre me habían dicho que en Cuba solo habían coches súper antiguos… Pero cuando vi el coche del taxista…, un cacharro ruso de hace 30 años, que arrancó después de una docena de intentos jaja. Después de otros tanto moviendo todas las palancas posibles, consiguió encender las luces. ¡Bienvenidos a Cuba!

¡Esto es Cuba! | © Marc Iglesias |