Ciudad de contrastes
A que no adivináis quién volvió a ser gafe con el transporte… Según la oficina de turismo el autocar desde Trinidad hacia La Habana era a las 15:00h, pues me presento en la terminal media hora antes para comprar el billete (hasta ahora no he tenido que reservar con antelación como dicen algunos). Y la señora de la taquilla me suelta que el bus salió a las 13h, ah pues muy bien, gracias señores de Víazul por cambiar horarios y no notificarlo. Ya pensando que tendría que volver a la casa donde me hospedaba hasta el día siguiente, me da por preguntar si hay otro bus que viaje hacia el norte, y mira por donde, a las 15h salía uno hacia Varadero. Ese nombre me producía urticaria, al igual que Punta Cana, pero todo sea por llegar a la capital. En Varadero tomaría poco más tarde otro bus hasta la capital, llegando a medianoche, 3 horas más tarde de lo previsto.
Hablando con un cubano durante el trayecto me llegué a plantear si quedarme un día en Varadero, porque me aseguró que no solo habían hoteles-todo-incluido allá sino también casas de huéspedes, y las mejores playas del país, y según él, del mundo. Perdonad mi ignorancia pero estaba convencido que era como Punta Cana, que sí que habrán playas preciosas, pero que si solo hay hoteles-todo-incluidos uno al lado del otro… allá no me verían el pelo.
Me sorprendió la decoración de algunos autocares por los conductores.

Decoración. Ah, y los pies del 2º conductor | © Marc Iglesias |


Cómo mola la pegatina | © Marc Iglesias |


Y la música que escuchan, grandes clásicos españoles… Julio Iglesias (les encanta en todo el Caribe. A su hijo también por desgracia), Nino Bravo, Rocío Jurado…

El tío que no tuve | © Marc Iglesias |


Y me siguió tocando las pelotas las paradas para hacer sus recados. Aquí hasta van con la cesta de mimbre.

Como los funcionarios, de compras en horas de trabajo | © Marc Iglesias |


En fin, el autocar me deja en el Paseo del Prado, junto al Malecón. En principio sólo tenía que caminar unas calles y llegaría a la de la casa familiar que me habían recomendado desde Trinidad.
Como era media noche y flipaba con el ambiente chungo que aparentaba la ciudad, y no encontraba la calle, pregunté a unos bici-taxis que estaban junto a un policía. Allá me la iban a meter doblada. Me dicen que la calle está cerca, pero el cruce que les digo no. Además de que “ahora habían habido varios atracos a turistas, que era peligroso”. Pensando en que, habiendo un policía presente dirían la verdad, me subo a un bici-taxi de esos y me hace un recorrido algo sospechoso. Total, que al día siguiente, después de hablar con la familia y situarme bien en el mapa, descubriría que sólo estaba a 50 metros de la casa, y el bici-taxi me dio una vuelta del 15 pa cobrarme. Al menos le pagué la mitad de lo 5 CUC que me pedía el cabrón. Y que eso de que habían habido atracos era mentira. Después de hablar con muchos cubanos, sí que puede que haya algún robo, pero de atracar nada de nada.
No iba a ser la única timada que sufriría en la capital.

Me gustó el peinado del pajarito | © Marc Iglesias |


La primera persona con la que hablaría al día siguiente después de desayunar en la casa, fue una negrita que quería ofrecerme sus servicios. Carai, un poco pronto a las 10 de la mañana no? Me encantó porqué le dije que si no era un poco directa, y me suelta que no, que antes le iba a invitar a un café. Le di las gracias por la oferta, le pellizqué la mejilla y seguí mi paseo por el Prado. Un Paseo que me recuerda a la Ramblas de Barcelona, no solo porque es una larga avenida con árboles, sino por la oferta de droga y prostitución. Aunque en La Habana ocurre a plena luz del día. Si paseáis por aquí y una chica solitaria sentada en un banco os pregunta la hora, ya os podéis imaginar qué quiere realmente.
Algo que se puede diferenciar claramente en la capital es que los coches americanos antiguos están en mejor estado. Algunos incluso impecables, pero me explican que son para llevar a turistas.

Paisaje de La Habana | © Marc Iglesias |


Yo me dirigía al centro para que me informaran sobre excursiones, y eso me que pilla por banda uno de tantos ‘guías turísticos’ que te ofrecen todo lo que quiera el turista: taxi, hotel, coches, mujeres… Después de enseñarme una acreditación de trabajador autónomo y su identificación, me dice que me puede hacer un tour por la ciudad o una excursión a los sitios más turísticos de las cercanías, es decir, Viñales, Soroa y Las Terrazas. Yo le digo que primero quiero ver las excursiones oficiales y luego ya veríamos. Pos el tío no se corta un pelo y me acompaña a una agencia de turismo y se sienta a mi lado. Como solo ofrecían excursiones de un día entero a un solo destino, acepto hacer de momento con él el tour por la ciudad.
Estuvo bastante bien el paseo por La Habana. Me explicó algunas cosas sobre los monumentos y tal, pero lo que más me gustó fue que me llevó por zonas donde no hay ni un solo turista, y que, si no fuera Cuba, ni me habría atrevido a entrar.

Esto también es La Habana | © Marc Iglesias |


Y esto… | © Marc Iglesias |


Puedo presenciar la pobreza/humildad en la que vive muchísima gente, y tan pocos metro del centro turístico.
El hombre de la foto por ejemplo quería que mostrara a todo el mundo las condiciones en las que viven.

Este hombre quiso que todos viéramos dónde vive | © Marc Iglesias |


Me dijo que dormía en la sala en el interior donde no había techo.
Luego nos cortamos en pelo en barbería del barrio.

Mi peluquero | © Marc Iglesias |


Al finalizar la tarde, como estoy contento con el tour, acepto su oferta de alquilar un coche americano e ir a los 3 sitios antes mencionados al día siguiente. Aunque tuviera razón en que hay lugares como Viñales en que no hace falta estar todo el día, os desaconsejo que intentéis hacer lo que yo hice, porque realmente no da tiempo a ir a los 3 sitios en un solo día. Viñales está bastante más lejos de lo que pensé, por no decir el mal estado de la carretera a medida que te acercas. Además me dijo que el coche tendría aire acondicionado, y al final no…

Pontiac de 1955 | © Marc Iglesias |


Frontal del Pontiac | © Marc Iglesias |


 
 
SOROA
Primero fuimos a Soroa, aparcamos al lado del Orquidiario pero pasamos de entrar, y nos dirigimos a un mirador. Pero de repente oímos un golpe, paf. Al girar vemos un pedazo lagarto que se había caído de un árbol.

Lagarto volador | © Marc Iglesias |


Después de unos 45 minutos de senderismo, llegamos a la cima. Allí había un hombre que vendía agua y pulseritas hechas de semillas.

Agua fresquita | © Marc Iglesias |


Ya por haber subido el colega esos 2 bloques de hielo y el agua, merecía que le comprara.
Lástima que la vista no tenía nada de especial, y la luz de mediodía no ayudaba tampoco.

Mirador de Soroa | © Marc Iglesias |


A la bajada me dirigí a una cascada cercana en la que me bañé, después de pagar 3 CUC. Fue lo mejor del día.

Pequeña pero bonita cascada en Soroa | © Marc Iglesias |


Duchándome | © Marc Iglesias |


Siendo casi las 13h, proseguimos nuestros camino hasta Viñales.
 
VIÑALES
Se hizo eterna la llegada debido a los 10km de curvas cerradas que hay para llegar. Se nota que el pueblecito vive del turismo porque está súper cuidado. Lo más interesante del lugar es la vista que hay desde el mirador, donde se puede ver con claridad las curiosas montañas redondeadas, aquí llamadas ‘mogotes’.

Postal de Viñales | © Marc Iglesias |


Le dije al guía que pasaba de ir a la Cueva del Indio porque ya había visto bastante cuevas en Dominicana. Así que nos dirigimos al, atención, Mural de la Prehistoria. La madre que los parió. Al decirme que habían cosas de dinosaurios pensé que era algo de interés cultural, con cosas de la antigüedad como pinturas rupestres, fósiles o huesos de dinosaurio. Cuando llegábamos a la entrada y vi aquello, flipé en colores. Era una montaña pintada! Sólo eso! Y pa colmo cobran entrada.
 

Muro de la Infancia, digo, de la Prehistoria | © Marc Iglesias |


Por supuesto les dije que dieran media vuelta y de paso tomé una foto desde el coche. Uf, me indigné, cómo coño eso podía ser de interés turístico. Pues mira que llegaban autocares. La tarde iba pasando y yo perdiendo allá. Chófer, en marcha hacia Las Terrazas!

El chófer y el guía sobando | © Marc Iglesias |


 
LAS TERRAZAS
Llegando al destino, pilla el chófer y el mamón pasa de largo con intención de volver ya a la capital. Según él porqué eran las 18h y no quería llegar de noche, tócateloscojones. Por supuesto el guía le dijo que diera media vuelta y entrara en Las Terrazas. Yo no tenía ni idea qué había allá, porqué si lo llego a saber habríamos ido primero. Es un complejo turístico en medio de una Reserva de la Bioesfera. Para entrar, primero tuve que sobornar al segurata, ya que el complejo turístico cerraba el paso a las 17h. Se podría haber ahorrao la sonrisa el cabrón.

Las Terrazas | © Marc Iglesias |


Las Terrazas | © Marc Iglesias |


Nenúfares | © Marc Iglesias |


Pues eso, que la zona es muy bonita, y merece la pena pasar el día allá. La anécdota fue que, el día anterior en la agencia, dije de hacer esta excursión por 60 CUC, pero faltaba gente para llenar el cupo…
De vuelta a casa, le pago los 120 CUC al guía, esperando que ni se le ocurriera pedirme su comisión. No lo hizo.
 
ÚLTIMOS DÍAS EN LA HABANA
Al día siguiente, paseando por la capital, me fijé en una tienda de cerámica en el que había un gato mu bonico tipo Persa. Entré y me atendió un hombre muy amable con el que estuve charlando un buen rato, y sigo sin saber a santo de qué, me invitó a ir a ver ballet en el Teatro Nacional.

Gran persona, y desinteresada! | © Marc Iglesias |


Pero no era ballet clásico, sino una obra musical tipo comedia. Le recordé que iba en bermudas, pero dijo que ya nos espabilaríamos. El tío se ve que iba cada semana al Teatro, y por tanto, lo conocían de sobras. Al llegar me hizo quitarme las gafas y bajarme un poco los pantalones pa disimular lo posible la pinta de guiri. Yo no veía un carajo pero entramos sin problema. Luego vi que en aquella obra no importaba la vestimenta, además de que to dios tiraba fotos y pa colmo con flash.
El espectáculo me recordó a mi gran amiga Ximena, actriz y directora de teatro, con la que algún día espero poder colaborar “a full” como dice ella.

Gran Teatro de La Habana | © Marc Iglesias |


“La Fille Mal Gardée” de Laura Alonso | © Marc Iglesias |


Geniales bailarines | © Marc Iglesias |


Cosas de la vida, el hombre trabajó como guía turístico en sus años mozos, y me estuvo explicando montón de cosas de la ciudad y sus monumentos. Entramos en varios hoteles y vi lo preciosos que son algunos. Recomiendo encarecidamente entrar a los hoteles importantes para ver los espectaculares hall’s. Me llevó incluso a uno de 34 plantas en la que subimos, cuyas vistas lógicamente no tenían desperdicio.

Hotel Nacional de Cuba | © Marc Iglesias |


Interesantes vistas a 33 pisos de altura | © Marc Iglesias |


 
COMENTARIOS SOBRE CUBA: REGRESO AL PASADO
Sinceramente no me llevo un buen sabor de boca de Cuba. Pero no por culpa de sus ciudadanos sino por el puterío que están obligados a vivir. Y ya llevan 50 años de represión, perdón, de “Revolución”…
Malditos hijos de puta los dictadores que reprimen a sus ciudadanos. Siempre me pregunto lo mismo, cómo demonios se permite que una sola persona llegue a tener tanto poder. Quién cojones se han pensado que son para doblegar a millones de personas, asco me dan.
Para el que no lo sepa aún, los cubanos tienen prohibido, entre otras cosas, viajar fuera de su país, excepto aquél que reciba una invitación del exterior, o se case con un extranjero en Cuba, etc.
Para colmo, tienen una libreta de racionamiento en la que tienen muy limitada la cantidad de comida en los colmados. Por ejemplo, para un mes, les corresponde una bolsita de café de unos 100 gr. o medio kg. de pollo! Como si fuera la post-guerra. Hay artículos de “lujo”, por ejemplo, la leche o los bolígrafos.

Libreta de racionamiento cubana | © Marc Iglesias |


Haciendo cola para conseguir Refresco | © Marc Iglesias |


Tener 2 divisas (peso cubano & peso convertible o CUC) les ha hecho mucho daño. Ellos cobran en pesos cubanos, una moneda muy inferior al CUC, que es con la que cada vez se venden más productos. El sueldo medio de un cubano es de 150 a 300 pesos (6/12€) mensuales! pero es que los precios son muy altos. Los únicos que pueden llegar decentemente a fin de mes son los que viven del turismo. Pero como no paran de subirles los impuestos… Todo ello comporta que el cubano se tenga que buscar la vida como sea, vendiendo cualquier tipo de artilugio, o prostituyéndose como la mayoría de mujeres.
Algo bueno tendrá que tener Cuba, no? Sí claro. 3 cosas nada despreciables: Educación gratuita, incluso las carreras universitarias. Medicina, también gratuita. Aunque los mejores médicos se van del país, mayoría a Venezuela. Y finalmente, la Seguridad. Claro que pueden robarte, como en cualquier lugar, pero apenas existen los atracos o la violencia.
Y como curiosidad final, no he vista NADA de publicidad en todo el país. Eso sí, frases pro-Revolución las que quieras… en fin.
Aun así, Cuba es una delicia para un fotógrafo, pero no para un cubano.
 
GALERÍA DE FOTOS

Atención al póster | © Marc Iglesias |


Comiendo en la calle | © Marc Iglesias |


Bailarín español Antonio Gades | © Marc Iglesias |


Vuelta al pasado | © Marc Iglesias |


Un autobus de Barcelona! | © Marc Iglesias |


A color eh | © Marc Iglesias |


Hay que poner orden que sino… | © Marc Iglesias |


Es que hay mucho meón | © Marc Iglesias |


Casa en Viñales | © Marc Iglesias |


Transporte habitual en Cuba | © Marc Iglesias |


De revista | © Marc Iglesias |


Desde el Pontiac | © Marc Iglesias |


Frente al Hotel Nacional | © Marc Iglesias |


Orgulloso | © Marc Iglesias |


Hermoso paisaje | © Marc Iglesias |


Micromachines! | © Marc Iglesias |


No es lo que parece | © Marc Iglesias |


Frente al Capitolio | © Marc Iglesias |


Mesa de un hotel | © Marc Iglesias |


Edificio Bacardí, atención al murciélago | © Marc Iglesias |


“La mesa del silencio”. Una con videojuegos, otro lee, y otra se pinta las uñas. | © Marc Iglesias |


Un edificio habitual en La Habana | © Marc Iglesias |


Hotel de lujo, con WiFi | © Marc Iglesias |


Caja registradora con Windows! | © Marc Iglesias |


Vista desde el Hotel Nacional | © Marc Iglesias |


De Trinidad hacia La Habana | © Marc Iglesias |