Aunque ya había realizado fotografía erótica en Barcelona, éstas fueron para estudiantes de modelaje y particulares. Y no fue hasta que llegué a Medellín, en Colombia, que tuve la oportunidad de conocer a una escort, es decir, una acompañante sexual.

Fue una experiencia gratificante y conocí un poco de esta profesión tabú.

Nada más comenzar la sesión me sorprendieron dos cosas: que Lucía se desvistió completamente sin decirle nada (y tuve que pedir que se pusiera algo), y el cuerpazo de la chica, que no le costó confesar que era producto de la cirugía.

Os muestro algunas de las imágenes de aquella sesión: