XALAPA
Después de consultarlo con mi familia de México, decido que mi itinerario seguiría por el estado colindante de Veracruz. Me dirijo primero a su capital, Xalapa. Digamos que es una ciudad por la extensión pero no por su apariencia. Lo primero que hago al llegar a un lugar (después de buscar alojamiento) es averiguar los sitios interesantes a visitar. Para ello, qué mejor que ir a una oficina de turismo… si la encuentras claro. Después de que me mareara la gente yendo de un edificio a otro, encuentro un mini punto de información en el que me dicen que la oficina de turismo central ya no estaba allí, sino en un punto bastante alejado de la ciudad. Es para meter un puñetazo al que lo ha decidido, porqué el turista siempre va al centro de la ciudad como punto de partida.
En fin, la mujer (muy amable por cierto) me recomienda algunos sitios. Por ejemplo, el cerro (monte) que hay en medio de la ciudad. Es un parque con unos caminos en espiral que suben hasta la cima, en donde hay un mirador (que no abren hasta las 10h…)

Mirador en el cerro Macuiltépetl | © Marc Iglesias |


Es un sitio muy tranquilo y fresco para pasear. Hay sitios curiosos como una plaza con reloj solar en la que muchos hacen ejercicio, y en donde al subir 4 escalones hay una mini pirámide en la que algunos meditan.

Flexiones | © Marc Iglesias |


Meditación | © Marc Iglesias |


Paseando encontré señales de peligro…

Peligro! | © Marc Iglesias |


pero saliendo del parque encontré todas éstas…

Infinidad de advertencias en el parque | © Marc Iglesias |


Buscando un taxi por las callejuelas me encontré a estos señores pintando en un muro.

Así se hace un anuncio en México | © Marc Iglesias |


Me explican que se dedican a pintar anuncios. Según ellos es mucho mejor que pegar un cartel… No sé, pero tiene mérito. Y veo que es algo común en todo el país.
Como me recomendaron ir al Parque Natura pues fui. Imagino que hacía años que esa gente no iba, porque menudo paseo más aburrido y triste. No había ni un alma. Supongo que como no es la época de lluvias, es la razón para que aquello estuviera bien seco y sin flores. La anécdota fue que me acompañó por el camino uno de los chico de seguridad del parque, que acababa su turno.
Ya había anochecido, y poco antes de llegar al hotel, me da por entrar a la Iglesia que estaba al ladito. Toma sorpresa cuando entro y están todas las luces apagadas pero lleno de gente. Se estaba celebrando una misa casi a oscuras, solo la iluminación de unos televisores que retransmitían la imagen en directo de la virgen que había en el altar. Muy curioso.

Ceremonia nocturna de los jueves | © Marc Iglesias |


Qué miedo cuando vi esta estatua | © Marc Iglesias |


México creyente | © Marc Iglesias |


Dudé mucho en elegir mi siguiente destino, si dirigirme un poco al norte, hacia Papantla, en donde había una zona arqueológica, o ir ya hacia el sur, a Chiapas.
El destino quiso que eligiera la primero opción. Y qué bien me iba a ir…
 

PAPANTLA. Aparece la chica

4 horas de autobús, y llego a este pueblecito tan mono. Me transmite buen rollo, es pequeño y tranquilo. Como a mi me gusta.

Atención a los personajes | © Marc Iglesias |


Hay varias cosas a destacar en este sitio. Para empezar el Parque Central y el mural a la cultura Totonaca. Un guía del ayuntamiento me explicó con detalle los dibujos de este mural, y gratis oye. Yo que pensaba que era una simple obra y mira por dónde explica la historia del mundo Maya desde los orígenes hasta después de la colonización española. Muy interesante.

Mural Totonaca | © Marc Iglesias |


Hay una cosa por la que es famoso este pueblecito, y es por el ritual de los Voladores.

Voladores de Papantla | © Marc Iglesias |


Volador en trance | © Marc Iglesias |


Recuerdo haberlo visto en algún documental, y mira por dónde es originario de este pueblecito mexicano.
Cosiste en 5 hombres que se suben a un mástil de unos 30 m de altura. Uno de ellos es el caporal, que toca una flauta y un tambor durante unos minutos. Luego los otros 4 descienden colgados de la cintura con una cuerda cada uno, boca abajo, girando en torno al mástil. Se supone que giran 13 veces, que multiplicado por los 4 voladores, da 52, que es el ciclo del calendario indígena.
La primera vez que tomé foto estaba solo en toda la zona, pero a las 2 horas regresé y me encontré con tropecientos fotógrafos y sus trípodes. Ay la madre!

Estudiantes de Fotografía, siguiendo a los voladores | © Marc Iglesias |


Luego descubrí que era un grupo de estudiantes que hacían la asignatura de fotografía en la Universidad de México, y que venía a hacer una práctica. Me sorprendió que varios llevaban cámara analógica. Al igual que un par de fotógrafos profesionales que me encontré haciendo el reportaje del 15º cumpleaños de un par de niñas. Y yo que pensé que eran bodas por lo maquilladas y arregladas que ibas la chavalas… Veo que en el caribe se celebra por todo lo alto el 15º cumpleaños de la nenas.
Al día siguiente me dirigí a la zona arqueológica de El Tajín.
 
EL TAJÍN

Perro que parece haberse caido del agujero, en el mismo lugar que entré | © Marc Iglesias |


Esta vez quería informarme mejor e ir con un guía. Genial, aquello era mucho más cómodo de visitar que Teotihuacan. Aquí todo estaba cerca y había árboles que hacían sombra!

Zona aqueológica de El Tajín | © Marc Iglesias |


Interesante mural en el Tajín | © Marc Iglesias |


Pirámide de los Nichos | © Marc Iglesias |


Pirámide de los 365 nichos | © Marc Iglesias |


Detalle de la Gran Xicalcoliuhqhi. Único en Mesoamérica | © Marc Iglesias |


Típicas espirales | © Marc Iglesias |


De regreso a Papantla, me dirigí al museo de Teodoro Cano, el autor del mural que antes mencioné.
Después de pagar los 10 pesos de ‘donación’ pude ver algunas de sus obras, como unas pinturas de gran tamaño, muy bonitas la verdad.

© Teodoro Cano


© Teodoro Cano


Como ya no sabía qué hacer me dirigí al Parque Central y me quedé observando a la gente, y sobretodo a los críos, que habían muchos. No penséis mal coño. Me llamó la atención unos que golpeaban un árbol y miraban hacia arriba… P’allá que voy. Le estaban ofreciendo cacahuetes a unas ardillas.

“Ar-di-lliiii-taaaa!” | © Marc Iglesias |


Esta nena se comía los cacahuetes | © Marc Iglesias |


“Y tú qué miras?” | © Marc Iglesias |


Después de más de una hora allá, ya aburrido, y eso que cruzo la mirada con una chica muy mona que estaba sentada en un banco. No estaba seguro si el niño que daba vueltas por allá era suyo. Bueno da igual, me está mirando y tiene unos ojos que me hipnotizan. No es broma cuando digo que llegamos a cruzar la mirada 20 veces… Venga Marc, o tienes una ardilla en la cabeza o le interesas a esta chica. Yes we can! Con la excusa que soy turista me dirijo a ella con un mapita en las manos, la saludo y me siento a su lado. Le pregunto si sabe cómo ir a un pueblo donde había otra zona arqueológica, y ella amablemente me indica que puedo tomar un bus en la calle de al lado. Sentada a su lado estaba su cuñada, y ésta, muy oportuna, me dice que está casada, pero que su cuñada (en la que yo me había fijado) estaba separada. Por si no me había quedado claro, va y me lo repite, y se ríen. Esto tiene buen pinta! En fin, estuvimos charlando una media hora. No me corté un pelo y la invité a acompañarme al día siguiente a visitar la zona arqueológica por la que yo le pregunté. Primero estuvo pensando en si tenía algo que hacer al día siguiente, pero aún así no lo tenía claro. Era normal, yo era un completo extraño que le proponía quedar a solas. Le dije que podía traer a su hijo si quería… (10 puntos Marc). A continuación le dije que sin compromiso, le dí mi número de móvil, y le pedí que me confirmara algo a la noche. Y ya nos despedimos porque ella se tenía que ir. Yo aproveché que estaba poniéndose el Sol para visitar la pedazo estatua del Monumento al Volador, que también servía de mirador.

Monumento al Volador | © Marc Iglesias |


Contrapicado del enorme Volador | © Marc Iglesias |


De regreso compré un refresco en una tiendecita, y aproveché para tomar una foto a las máquinas de salón recreativo clásicas que había dentro. He podido ver a lo largo del país que hay máquinas como ésta hasta en los pueblos más humildes. Lo genial es que dentro hay un ordenador con centenares de juegos a elegir, como Los Lemmings!

Máquinas recreativas por todo el país | © Marc Iglesias |


Los Lemmings! | © Marc Iglesias |


Hice una última visita a la plaza de la iglesia y pensé que había una boda, porqué veía a una chica súper arreglada, con un vestido largo. Luego me llamó la atención los fotógrafos, bueno, sus cámaras.

Los famosos 15º cumpleaños | © Marc Iglesias |


Joer, estos aún usaban cámara de carrete, pero bien antiguas. Luego me acerqué a otro fotógrafo, pero éste me llamó la atención, no por su cámara (humilde Nikon D60) sino porque estaba usando un grabadora de cinta para registrar los datos del encargo de una señora. Le estaba tomando fotos a su hijo, y como el hombre, aparte de llevar audífono, así evitaba tener que escribir.

Joven fotógrafo | © Marc Iglesias |


Por la noche finalmente recibí un SMS de Rosalba, la chica del parque, aceptando mi invitación. Yuhuuu! Al día siguiente llegó con una hora de retraso, yo de los nervios, pero llegó. No me había dado cuenta lo morenita y bajita que era. Suerte que yo que ya soy bajito porque me llegaba al hombro. También quedó confirmado su atractivo ^^
Era 1 de mayo, Día del Trabajador, y como habían desfiles cortaron varias calles. No pudimos tomar el bus hacia la zona arqueológica prevista, pero le dije que me sonaba que había un Parque Ecológico cercano, pensé que sería un bonito parque por el que pasear. Tomamos un taxi y p’allá que vamos.
 

PARQUE ECOLÓGICO. Empieza el romance

Allí se nos presenta el dueño del parque, que nos hace de guía. Explica su misión, preservar un bosque y enseñar las costumbres de la cultura Totonaca.

El guía y su Xoloitzcuintle (raza endémica de México). Se parece al de “Café de Colombia” jaja | © Marc Iglesias |


Ramas de vainilla | © Marc Iglesias |


Después de la mini excursión y la clase de historia, el hombre nos enseña una zona de cabañas que alquila, y al lado una zona con una hamaca y esterillas en el suelo. Nos dijo que podíamos quedarnos allá el rato que quisiéramos. Junto a nosotros venía una madre e hija de mediana edad. Con ésta última estuve hablando de la vida y de mi viaje. Me dijo que como veía que me gustaba la naturaleza, y que iba hacia Chiapas, me recomendó encarecidamente que fuera a la Selva Lacandona, y que conviviera con los indígenas. Coñe, interesante.
Volviendo al marujeo… Mi relación con Rosalba era simplemente cordial, no tenía ni idea de qué pensaba sobre mí, o si se estaba aburriendo o no. La verdad es que lo pareció cuando se quedó medio dormida mientras yo hablaba con la mujer.

Mi linda y simpática mexicanita | © Marc Iglesias |


Le comenté a Rosalba que quería probar la hamaca. Yo me subí y ella se sentó a mi lado, en el césped. Estuvimos charlando un rato, luego la invité a subirse conmigo. Nos estiramos de forma que podíamos vernos la cara. A los pocos minutos le pedí si podía apoyar mi cabeza sobre su barriga, aceptó. Estaba cómodo y relajado con ella. Tenía buena pinta. Hablamos de relaciones amorosas pasadas y expectativas de futuro. Se nos pasó de largo la hora de comer y decidimos irnos. Para tomar un bus de regreso al pueblo había que recorrer un tramo de camino de tierra. Mientras paseábamos, me armé de valor y le dije “Sabes qué me apetece?”, y susurrándole a la oreja “Me apetece darte un beso”. Me quedé a cuadros cuando ella ni se inmutó, y siguió caminando. Coño, esperaba alguna reacción. Un minuto más tarde, cogí aire, y con un par de webs, paré, la tomé de la cintura, la acerqué y la besé. Aquí podían ocurrir 2 cosas, o me apartaba de un empujón o se dejaba llevar. Pues va y me arrea un morreo que flipas, lengua incluida. Toma ya!! Ole, ole, y ole. Voy y le suelto “Vaya, veo que tu también tenías ganas no?” y me sonríe. Le pregunto que por qué no me había dado ninguna señal, y me suelta que porqué es mexicana, que son orgullosas. Qué rabia, le dije que se metieran el orgullo por ahí, y que si sentía interés por alguien que lo demostrara.
Total, seguimos caminando y antes de llegar a la carretera nos detuvimos un par de veces más para darnos el lote. Jurjur. Lo gracioso es que en una de ellas, aparece montado en bicicleta con casco y gafas de sol, el guía. No sabemos si nos pilló, qué más da. Le saludamos y nos despedimos de él.
Ya sé que os gusta el morbo, pero como no toy escribiendo un libro, para resumir, deciros que cenamos en un restaurante en el Parque Central, y me acompañó al hotel. Pero la cara que me puso la recepcionista no tiene precio.
Ah, es que no os he contado que estuve charlando con ella el día anterior y la invité a salir. Me dijo que habría aceptado de no ser porqué estaba casada… Aún así la tía me pidió el número de móvil. Pues eso, cuando me vio volver al hotel con una chica el día después de invitarla… se cagó en todo, pero no por mí, sino por ella misma. Lo sé porqué me lo dijo cuando me enseñaba la habitación con cama King-size. Me supo muy mal de verdad. En fin, pasamos Rosalba y yo un par de horas para recordar. Me dijo que le habría gustado quedarse a dormir, pero que la esperaban en casa. La acompañé a tomar un taxi que le pagué con mucho gusto. Parecía que no nos volveríamos a ver, pero el destino quería otra cosa.
 

VERACRUZ
Otras 4 horas de bus y llego a Veracruz, una ciudad grandota. Mi idea era pasar 1 sola noche y de aquí continuar hacia el estado de Chiapas. Como hacía un calor de narices, aproveché que tenía el Acuario cerca y lo visité.

La tortuga que quería ser como Superman | © Marc Iglesias |


Pez globo, y uno extraño con pinzas 😛 | © Marc Iglesias |


Qué mareo | © Marc Iglesias |


Atención al tamaño del pescao | © Marc Iglesias |


“Y tú qué miras?” | © Marc Iglesias |


Siempre me gustó ese casco | © Marc Iglesias |


“La tienes así de pequeña!” | © Marc Iglesias |


La ciudad tiene el segundo puerto en importancia en el país. Paseando por éste, vi a unos chicos que se ganan la vida recogiendo la moneda que les tira alguien al mar. Dicen que no tiene truco y realmente pillan la moneda que tira el turista.

Chicos recoge-monedas en Veracruz | © Marc Iglesias |


‘Chico recoge-monedas’ & Monumento a los emigrantes españoles | © Marc Iglesias |


Estuve manteniendo contacto con Rosalba y como estuvimos tan bien juntos, le propuse que se viniera conmigo unos días. Aceptó, pero no vendría hasta dentro de un par de días.
Entre otra cosas, para hacer tiempo tomé el bus turístico. Nunca pensé que no tomaría una puñetera foto en un tour. Pues sí, entre el tiempo nublado y la poca gracia que tiene la ciudad… Bueno, tomé una, de un semáforo asesino, que pasaba a pocos centímetros del bus, que como te despistaras y tuvieras el brazo fuera…

Semáforo degollador | © Marc Iglesias |


Y esta fue mi merienda un día. A los donuts les llaman ‘donas’. Esto sí que es relleno señores pasteleros.

Esto sí que es relleno | © Marc Iglesias |


Por la noche llegaría mi querida amiga, y al día siguiente nos dirigimos a Catemaco.
 
CATEMACO. Días de ensueño
Esto está en el sur del estado de Veracruz, una zona turísticas de tiene bastantes cosas en las cercanías, como lagos y cascadas. Hay que regatear bien porqué sino te timan que flipas. Hicimos 2 tours, el primero por el lago más cercano, que nos hizo una parada en una playita para comer.

Laguna de Catemaco | © Marc Iglesias |


Nene tímido | © Marc Iglesias |


Luego nos llevaron a la reserva natural Nanciyaga, muy curioso, lleno de figuras representativas mayas. Ahí también es conocido porqué te unten nosequé en la cara para la piel.

Embadurnarse el careto, típico del lugar | © Marc Iglesias |


Carita maya con el barro típico del lugar | © Marc Iglesias |


Bebiendo de un vaso de hoja | © Marc Iglesias |


Tenían también unas cabañas donde podías alojarte.

Cabañas en Nanciyaga | © Marc Iglesias |


Este parque es además conocido por los chamanes o brujos. En fin.
De regreso pudimos observar un monito tímido, un macaco.

Tímido macaco | © Marc Iglesias |


En otra ocasión tomamos un taxi que nos acercó a las mayor catarata que he visto hasta ahora. Me impresionó más de lo que creía el ruido y la fuerza con la que cae el agua.

Cascada Eyipantla | © Marc Iglesias |


Pero lo que me dejó sin respiración fue el colega este:

También me impresionó ver esta imagen… | © Marc Iglesias |


Pero dónde me vas enseñando las tetas hijo.
Pasamos un par de tardes en una cafetería súper acogedora, que además de tener las mejores vistas del Parque Central, tenían libros de fotografía y hacían unas crepes bien buenas. Allá pude hojear el Hotel Lachapelle, del conocido David Lachapelle. Qué imaginación tiene el crack. También tenían un sillón muy original.

Siéntate en mi mano | © Marc Iglesias |


Catedral de Catemaco | © Marc Iglesias |


Capuccino mexicano & Palacio Municipal al fondo | © Marc Iglesias |


Al día siguiente hicimos otro tour, esta vez por un lago más alejado. Aquí después de adentrarnos en un río de agua dulce y otro de salada, nos dejaron en una playita hasta que quisimos. Para volver tomamos un nuevo transporte público… la parte trasera de una camioneta.

Aire | © Marc Iglesias |


Después de pensármelo mucho y de hasta plantearme hacer un pausa en el viaje, Rosalba y yo nos despedimos. Quién sabe hasta cuándo.
 
GALERÍA DE FOTOS

XALAPA:

Chapulines (saltamontes fritos y con especies) No me gustaron, sabor muy fuerte | © Marc Iglesias |


Una de las estatuas de las Virtudes cardinales | © Marc Iglesias |


Quién narices diseñó esta señal? | © Marc Iglesias |


Abdominales | © Marc Iglesias |


Muchas cosas me recuerdan a una cara | © Marc Iglesias |


Por qué hay 3? Y el hombre triste? | © Marc Iglesias |


Gato & Perro | © Marc Iglesias |


Simpáticas advertencias | © Marc Iglesias |


“Jamás se dice a dios” | © Marc Iglesias |


Efectos de la sequía | © Marc Iglesias |


Simetría | © Marc Iglesias |

PAPANTLA:

Base del monumento al Volador, con los colores de la bandera mexicana | © Marc Iglesias |


Divertida señal | © Marc Iglesias |


Loquesea-Bol | © Marc Iglesias |


Volador vendiendo juguete de ellos mismos | © Marc Iglesias |


Jóvenes voladores | © Marc Iglesias |


Joven Xoloitzcuintle, raza endémica de México | © Marc Iglesias |


Nenes tímidos en Papantla | © Marc Iglesias |


Atención a los logos, dibujados a mano | © Marc Iglesias |


Aquí hay que vender de todo | © Marc Iglesias |


 

VERACRUZ:

Curiosa cabeza | © Marc Iglesias |


Encontré a Nemo! | © Marc Iglesias |


“Sonríe!” | © Marc Iglesias |


Hipnotizantes medusas | © Marc Iglesias |


Al loro! | © Marc Iglesias |


“No me mires así” | © Marc Iglesias |


Piececitos | © Marc Iglesias |


Me costó darme cuenta que era un anuncio… | © Marc Iglesias |


Hélice frente al Faro | © Marc Iglesias |


Las tortugas también hacen ‘castellers’ | © Marc Iglesias |


Cisnes habituales en los hoteles | © Marc Iglesias |


Chevrolet Camaro. Vi unos cuantos. | © Marc Iglesias |


Únicos usuarios de bus turístico. Por cierto, y el conductor? | © Marc Iglesias |


Edificio de la petrolera Pemex | © Marc Iglesias |


Original diseño | © Marc Iglesias |


 

CATEMACO:

Loro amenazante | © Marc Iglesias |


Precioso perro en la playa | © Marc Iglesias |


Gatitos. Parece foto de puzzle | © Marc Iglesias |


Niño durmiendo sobre armadillo | © Marc Iglesias |


Niño obeso maya | © Marc Iglesias |


Parecidos razonables | © Marc Iglesias |


Barquitas multicolor | © Marc Iglesias |


Bonito tapiz acuático | © Marc Iglesias |


Originales cortinas | © Marc Iglesias |


Oh! el mismo tipo de piedra que en Giant’s causeway en Irlanda | © Marc Iglesias |


Cabañas en Nanciyaga | © Marc Iglesias |


Laguna Sontecomapan | © Marc Iglesias |


Laguna Sontecomapan | © Marc Iglesias |


El bus de Speed! | © Marc Iglesias |


Trio coordinado | © Marc Iglesias |


Belleza mexicana | © Marc Iglesias |


Adios a esos labios … | © Marc Iglesias |