Empieza a ponerse interesante el viaje: chica, playa, Dalí, cagarrinas, pibones
Después de despedirme de mi amiga-con-derecho-a-roce y su hospitalaria familia en Santiago, tomo un cómodo autocar de Caribe Tours destino Sosúa. Por qué allí, porqué prefería evitar ciudades muy turísticas y grandes como Puerto Plata, aunque luego me vería que está plagada de gringos (guiris)…

Coche sin cristales ni luces, de camino a Sosúa | © Marc Iglesias |


He de explicar que conocí a una persona que influyó en la elección de mi siguiente destino (Puerto Plata). María era una chica que se sentó a mi lado en el autocar, una dominicana muy guapa, con unos ojazos y unos labios que enamoran a primera vista. Mira por dónde yo llevaba la cámara en las manos, y lo típico, aquí ven una cámara reflex y te preguntan si eres fotógrafo bla bla bla. Después de charlar un rato, la chica me enseña unas fotos que llevaba para dar a su abuela en Puerto Plata. Me explica que las fotos se las tomó una fotógrafa china en Santo Domingo. Menuda chapuza que le hizo.
A parte de retocarle tanto el rostro que ni se reconocía a la chica, siempre recortaba a la persona para incrustarla (literalmente) en un fondo preparado. Pero vamos, que se veía a kilómetros que era un montaje.
Total, que María me dice que viajaba a Puerto Plata pero se volvía a la capital el mismo día (eso fue lo que me dijo…) Nos caemos bien y nos damos el número de celular (móvil) por si yo volvía a la capital. En fin, que ella se baja del bus y yo prosigo hasta el siguiente pueblo, Sosúa.
Tenía claro dónde me iba a alojar, un hotel relativamente económico que encontré por Internet, parecía alejado del centro, pero cercano a la playa. Tomé un taxi y le indiqué mi destino. Pero iniciar la marcha el conductor me pregunta, de buenas maneras, que por qué me iba a un lugar tan apartado y caro… Juer. A continuación me dice que él conoce una Casa de Huéspedes más céntrico y barato. Como ve que no me convence a la primera, me dice que me lo enseña y, que si no me gusta, me lleva al hotel que le había indicado. Le doy una oportunidad y acepto.
Pues ná, llegamos allá, y me hospedo en una habitación doble porque las individuales no están preparadas. Me la dejan por 25 dólares, ta bien. Lástima que la habitación es más oscura que una cueva y la única luz que tiene, la del techo, ilumina como una vela. Al menos hay Wifi y piscina.

La bonita Casa de Huéspedes en Sosúa | © Marc Iglesias |


Paso la tarde leyendo emails, noticias, y actualizo el Blog. Al día siguiente madrugo con la idea de no abrasarme en la playa. Por fin iba a ver una playa dominicana! Pues ya os aviso que no vayáis antes de las 11h a la playa de Sosúa, porque da la sombra en toda la arena hasta esa hora… Pues nada, aprovecho para recorrer la costa. Cada 20 metros esquivo a un hombre que me quiere ofrecer tumbonas por 100 pesos todo el día (2€), excepto uno, que la ofrecía gratis porque tenía además un bar y sabía que ibas a consumir. Pues ahí me quedé, pidiendo un coco-loco.

Coco-Loco (cuidadito con el hielo) | © Marc Iglesias |


No sé qué provocó exactamente las cagarrinas que iba a tener las siguientes 48 horas, pero todas las papeletas las tiene el hielo del coco y de la cocacola que tomé luego durante la comida. Maldita sea, con lo que apetece tomar las bebidas fresquitas en el Caribe, pero mejor abstenerse de tomar hielo en lugares así, o preguntar si es industrial.
La playa es bonita sí, pero no espectacular. Me recuerda a Tossa de Mar, rodeado de vegetación, aunque en Sosúa hay en toda la costa, no solo en los extremos. Lástima que habían bastante olas.
Después de tostarme un poco, vuelo al hostal, y allá conozco a otros inquilinos.
Un hombre mayor canadiense, menudo personaje. Se parece a Salvador Dalí, pelo gris canoso y algo largo, con bigote fino aunque sin los rizos del famoso pintor. Sólo habla francés. Pues es que la similitud no es solo física, sino también está como una cabra. Parece que tiene problemas con el alcohol. Nos cuenta que una noche vuelve con 2 mujeres haitianas, ya medio borracho, y éstas le drogaron para sedarlo. Resultado, le robaron 4000 dólares entre efectos personales y efectivo. Menudas hijas de puta.
También conozco a una pareja formaba por un hombre cincuentón, atractivo, también canadiense. Y su mujer, un pibón increíble, dominicana, muy muy guapa, pero con tetas de mentira. Creo que tenía 28 años y con 3 críos, de padres no muy conocidos. Desgraciadamente es una historia muyyy común en este país.
Pues esta parejita me dice que no puedo irme de Sosúa sin haber salido de noche y conocer el ‘ambiente’ de puterío de esta localidad. Coño. Me dicen que tranquilo, que solo saliendo a mirar ya es toda un experiencia. Pues ale, allá vamos.
No os digo cómo se arregló la mujer para ir a la discoteca, realmente espectacular. Si algo saben las mujeres dominicanas es arreglarse y ponerse bien sexy. Jaaaarl.

Cocos dominicanos 😀 | © Marc Iglesias |


Aunque la disco está a 10 minutos caminando tenemos que ir en moto-concho porqué la señorita lleva unos tacones que flipas. El sitio es un bar/discoteca de 2 plantas. La superior es la pista de baile, la inferior un bar de copas lleno de hombre extrajeros y chicas dominicanas y algunas haitianas, muy provocativas, buscando ‘clientes’. Mini faldas extremas y escotes de infarto, mostrando unos pechos ya de por si grandes realzados por sujetadores tipo wonderbra.
La mujer del canadiense ya me había avisado de las tácticas que usan estas mujeres para ‘atrapar’ a los hombres. Y es con la mirada. Guau. Ver para creer. Realmente es como un imán. Genial la escena de ver a una haitiana que quitaba el hipo, que acababa de entrar al local y que se queda mirando al canadiense. Lo bueno es que lo estábamos presenciando tanto su pareja como yo. Le clavó la mirada al tío que se lo comía vivo. Y lo gracioso fue cuando la haitiana desvía la mirada y ve a la pareja de éste también mirándola, queriéndole decir algo como “deja a mi marido maldita perra”. La haitiana al darse cuenta de la cagada va y se ríe. Ay qué maja.
Pues eso, un espectáculo ver el desfile continuo de mujeres súper sexy’s yendo y viniendo. Y todas buscan lo mismo, un hombre que les pague por sexo.