14 horas en autocar… merecieron la pena
¿Por qué tengo tan mala suerte con los desplazamientos de larga distancia?
La guagua de Víazul (autocares recomendados para desplazarse por Cuba) sale diariamente a las 19.30h de Santiago de Cuba, destino Trinidad, parando en varias ciudades intermedias. Al despedirme de la casa familiar de Santiago, el dueño me dijo que avisaría a otra familia de confianza en Trinidad para que me fueran a buscar a mi llegada, hora prevista 6:45h. Significaba que me esperaban 11 interminables horas de autocar. Mis esperanzas estaban en poder dormir durante el trayecto… Esta vez no me iba a olvidar de los tapones para los oídos jiji. Pero sí olvidé de llevar conmigo un par de cosas igual de importantes: un jersey y algo que hiciera de almohada. Los mamones de los conductores ponen el aire acondicionao a toda pastilla (19ºC) porqué según ellos sino se empaña el cristal…

Pasando frío en Cuba | © Marc Iglesias |


Os aseguro que todo el autocar estaba abrigado. Tampoco me esperaba que el asfalto estuviera en tan malas condiciones, y hubieran baches continuamente. Aún así hay peña que consigue dormir, no sé cómo. Tendré que mirar seriamente pastillas para dormir…
Tampoco sé en qué narices estaba pensando cuando puse en la mochila que llevo siempre encima (la grande iba en el maletero) mi tocho-guía de ‘Sudamérica para Mochileros’ con la idea de ir leyéndola por el camino… So burro, que viajas de noche!

Al escondite | © Marc Iglesias |


 
EL VIAJE INTERMINABLE
Al principio del trayecto nos pusieron una comedia argentina bastante divertida, pero no sé cómo se titulaba. Cuando acabó la peli algún desalmado puso una maratón de videoclips de un tal Aventura. Por suerte sobre las 22h apagaron las luces y quitaron al pesao ése.
Había gente que ya estaba sobando… qué suerte. Recordé que tenía en el portátil algunos capítulos de House que conseguí bajar cuando tenía WiFi en Sosúa. Vi el 9 de la 7ª temporada. Tremendo.
No sé si os habréis fijado en que en el título digo 14 horas de bus, y luego 11. Desgraciadamente no es un error. Era la 1 de la madrugada, cuando se empieza a oír un ruido extraño en una de las ruedas del vehículo, como un tapacubos que se hubiera soltado. El autocar paró rápidamente, en una carretera completamente oscura en medio del campo.

Autocar parado en medio de la nada | © Marc Iglesias |


Había ocurrido algo muy raro y a la vez peligroso, se había desplazado el eje trasero y las ruedas traseras se habían movido hacia fuera varios centímetros!

Ruedas traseras desplazadas (usé una linternita) | © Marc Iglesias |


Lo bueno es que no llegó a ocurrir nada, lo malo es que estuvimos 3 eternas horas parados allá hasta que apareció el autocar de sustitución. Lo positivo es que era de noche, porqué llega a ser de día y nos achicharramos vivos. Yo estuve esperando fuera del autocar porque me pelaba de frío y de paso tomé fotos.

Un autocar pasando de largo… | © Marc Iglesias |


Sufría porqué en teoría me esperaban en la estación de Trinidad e íbamos con 3 horas de retraso y no podía avisarles. Pero finalmente, cuando el autocar se llegó a Trinidad y se acercó a la estación varias personas nos mostraban carteles con nombres escritos. Uno de ellos era mío, yuhuu! Se ve que la empresa de autocares había avisado a la gente de la estación de nuestro retraso.
Lo gracioso fue cuando al entregarnos el equipaje pedían propina, sois burros o qué!?
NUEVO HOGAR
El dueño de la casa me acompaña a mi nuevo hogar. Durante el paseo se aprecia una tranquilidad que me encanta, unas calles adoquinadas y unas casitas mu lindas. La nueva casa era bastante grande, y sobretodo larga (más tarde observaría que muchas eran así). Muy arreglada y decorada. Mi habitación es oscura, con 2 camas, pero con aire acondicionado y un baño reformado. De coña.
Me ofrecen café, me ducho, y me hacen el desayuno habitual caribeño: bastante fruta pelada y cortada, zumo, pan, café, y tortilla de huevos. La novedad era que también había leche y cacao. A parte de estar mejor que en Santiago, me hacían el mismo precio (les dije que estaría al menos 4 días, 30 CUC noche + desayuno + comida/cena). La familia muy maja la verdad, y no están obsesionados con que les haga publicidad… (El que quiera la dirección solo hace falta que lo pida).

Calle Santa Ana | © Marc Iglesias |


Playa Mayor de Trinidad | © Marc Iglesias |


Anochecer | © Marc Iglesias |


 

CONOCIENDO CUBANOS

Salgo a pasear por el pueblo. Apenas hago fotos del lugar, porqué no sé, la belleza es de todo el conjunto. Por cierto, Trinidad es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Camino tranquilo y observo la gente. Saludo a algunas personas mayores y ellas me corresponden y me invitan a conversar con ellas. Oh cómo me gusta esto (reconozco que me dirijo principalmente a personas mayores fotogénicas, pero siempre pido permiso antes de tomarles una foto).

Reparador de mecheros, pa que veáis la miseria en Cuba | © Marc Iglesias |


Llego a la plaza principal de Trinidad, y entro en una galería de arte abierta al público. Me indican que el piso de arriba hay más obras, y allá una mujer me presenta a un joven pintor que acababa de terminar un obra. Estuvimos más de una hora conversando y hablando del sector artístico tanto de Cuba como en España. Al chico también le gustaba la fotografía y me enseñó una revista de fotógrafos cubanos que me caí de culo de la calidad de las obras (y de la revista). Se la habría comprado si mi intención hubiera sido volver pronto a España, pero como no lo es, no quiero (ni puedo) llevar más equipaje encima.
El chico estuvo encantado que le tomara un par de retratos.

Joven promesa Cubana | © Marc Iglesias |


El joven pintor y su obra recién acabada | © Marc Iglesias |


Al salir de la galería pasé por la terraza de un restaurante y me llamó la atención un hombre sentado con la camiseta del Barça junto a una guitarra. Le dije sonriendo “Barça eh”, y ya me preguntó si era español, invitándome a sentarme a su lado. No tardó en decirme que era una persona bastante popular, se llamaba Israel Moreno y que le conocían como el Trovador de Trinidad. Me comentó que salió en un reportaje en un suplemento de viajes de un diario español en 2009; me enseñó la página, que llevaba dobladita en su cartera. Tal y como decía en el texto, antes de cantar hacía unas introducciones más largas que la propia canción. El tío tenía una voz parecida a la de Sabina. Primero me cantó Mediterráneo de Serrat, no sin antes hablarme de unas anécdotas del artista. Y así con unas cinco canciones más. Mientras, yo comía. Volvía a tener pase VIP jeje.

Israel Moreno, trovador | © Marc Iglesias |


Continué mi camino, pero no tardé en encontrarme con dos abuelos súper pintorescos. Dios mío qué fácil fue entablar conversación con esta gente, parece que hasta te agradecen que te pares a hablar con ellos. Supongo que es común a la mayoría de personas mayores, sumado a que viven en una sociedad como la cubana… Tenía que tomarles fotos. Lástima que la luz no era la mejor, aún así es uno de mis retratos preferidos.

Gente mayor cubana, de lo mejor | © Marc Iglesias |


Aquél día iba a ser el de conocer a gente interesante y peculiar, porqué mientras charlaba con los señores, se acerca una señora con bigote y sin dientes… El miedo me entró cuando se dirige a mí y me dice que si quiero pasar un buen rato con ella, enseñándome una llave que sería la de su casa. De reojo miré al señor de la camisa blanca que me hacía un gesto como que la mujer estaba loca jaja. Yo, que no sabía dónde meterme, voy y le suelto con una sonrisa “no gracias, pero si quiere le tomo una foto.” Aquí sí que tomé un retrato grandísimo.

“¿Quieres pasar un buen rato conmigo?” Socorrooo | © Marc Iglesias |


Supongo que pensó que le llevaría la foto impresa a su casa…
En ese momento aparece otro hombre en escena, y lleva un machete de 3 palmos en la mano… Me dice que es afilador, y me invita a ver su casa. Yo encantado, aunque un poco de yuyu por semejante arma.
Era también soldador. El pobre me explica que tuvo un accidente de moto hacía unos años que le inutilizó un brazo. Me pide que le tome unas fotos afilando. Jolines qué suerte, ahora es la gente la que me pide que les tome fotos.

Amable afilador | © Marc Iglesias |


 
GUÍA IMPROVISADO

Al día siguiente salgo de nuevo a pasear por Trinidad y me encuentro a unos críos jugando a pelota (béisbol).

Béisbol, deporte nacional. Unos lanzan… | © Marc Iglesias |


…otros batean | © Marc Iglesias |


Y este pobrete, solo mira. | © Marc Iglesias |


En cuanto me pongo a caminar de nuevo, alguien me grita de lejos “Psss, francés?!” Me giro y veo un tío un poco más bajito que yo, con pañuelo en la cabeza, muy moreno, que me vuelve a preguntar que si soy francés. Le digo que no, que español. Es la primera vez que me preguntan que si soy gabacho. En fin, me dice que se dirige al Valle de los Ingenios en autostop, que si quería ir con él. El valle ése me sonaba como destino turístico de la zona, pero cuando vi una foto en la oficina de turismo no me interesó. Pero bueno, lo de hacer autostop me hacía gracia si iba acompañado. Pues descubrí que es la forma en que muchos cubanos se desplazan. Se paga o no en función del coche que tomes. Si es un particular con camioneta no le importa que la peña se le monte atrás. Pero por ejemplo, él y yo nos subimos a un camión que ya iba medio lleno, y era un transporte oficial… No tomé fotos por respeto (y vergüenza).
En 10 minutos llegamos al pueblo llamado Manaca Iznaga, famoso por la torre del mismo nombre, que sirve como mirador del valle.

Torre Iznaga | © Marc Iglesias |


Me cobran 1 CUC por subir, que me jode porqué aquello no requiere mantenimiento y nadie te explica nada. A mi me lo contó el chico que me acompañaba, por cierto, le conocen como El Italiano. Él es cubano, pero la verdad es que aparenta ser un turista italiano, por la ropa de marca y lo moreno que está. Me cuenta que trabaja en un hotel en Varadero como animador de aquagym. Por esto está fortote el chico.
A lo que íbamos, que me explica que esa torre la construyeron unos esclavos africanos, para divisar su trabajo en los campos de azúcar de la época. Sí que recuerdo que detrás de la torre había un Trapiche, que era un sistema de engranajes movido por los esclavos para hacer zumo de caña de azúcar (aquí se conoce como ‘guarapo’). Y que por cierto, está buenísimo.
Al ladito de la torre, y en otro lugares del país, hay puestos de venta ya mecanizados.

Jugo de caña de azúcar, buenísimo | © Marc Iglesias |


 
VIDA CUBANA
El Italiano me dice que luego ha quedado para ir a casa de una amiga y de una novieta suya. Me propone que lo acompañe y pasar un rato. Mmmm acepto. El chico no disimula la intención de que haga ‘buenas migas’ con su amiga. Hasta me dice delante de ella “por cierto, no te había dicho que hace años que está divorciada…”. La lástima es que a mi no me atrae, entre otras cosas porque tiene 37 años la chica. Tal y como me lo había propuesto parecía que íbamos a estar solo los 4, pero allá había media familia. De su novieta ni rastro. Me pide algo de dinero para comprar algo de bebida, Ok. En unos minutos me viene con un refresco de cola y una botella de ron Habana Club, tocateloshuevos. No me hace mucha gracia que se gaste la pasta en una botella de ron, pero descubro que muchos cubanos beben ron a cualquier hora del día, a palo seco sin hielo ni refresco. Con el calor que hace y encima bebiendo alcohol…
Fue interesante ver cómo vivían. Allá estaba su tío haciendo “puré de tomate” (salsa). Dos pedazo perolas a rebosar de tomates, que ponían a calentar. Luego, con una máquina que no quieras saber cómo funciona, conseguía exprimir y separar perfectamente el jugo de tomate de la piel y pepitas. Luego volvían a calentar todo el líquido para finalmente rellenar botellas de cristal.

Fase 1: hervir los tomates | © Marc Iglesias |


Fase 2: filtrarlos | © Marc Iglesias |


Cuidado que salpica | © Marc Iglesias |


Flipo cuando me explican que puede conservarse bien de 2 a 3 años. Y 100% natural.
Mientras, hace acto de presencia el abuelo, en un carro con 2 bueyes. Trae madera y hierva para los animales. Solo hace falta mirarlo unos segundos para darse cuenta de su dura vida de agricultor.

Dura vida del agricultor | © Marc Iglesias |


En la pared de la casa vi un título que le dieron al hombre por haber estado 50 años trabajando la caña de azúcar. Me explica su familia que el gobierno, para compensarle por tantos años de trabajo, le dieron una caca de coche ruso y un viaje a la antigua URSS. Descubro que antiguamente Rusia y Cuba eran buenas amigas. Y no quiero saber ni la edad que debe tener este hombre si por aquél entonces ya había trabajado medio siglo.

Un hombre al que admirar | © Marc Iglesias |


La novieta seguía sin aparecer, y yo con un hambre del carajo. Y allí nadie parecía que cocinara. Le hago un comentario a la amiguita y me dice que si quería comer algo. Coño claro, que no pensaban comer? Pues parece que no. El Italiano me pide 10 CUC pa ir comprar comida. Esto de que me siga pidiendo dinero no me está gustando mucho. En un rato viene con un pedazo trozo de cerdo y no sé qué más. Aparentemente cocinan para mí solo, pero luego picotean todos. Al irnos, el chico me dice que le deje algo de dinero a su amiga, y a su hermano, que nos acompaña en coche un trozo…
Que alguien me diga por favor por qué tengo que ir dando limosnas a las familias que visito…
 
ENCERRONA
Para volver a Trinidad volvemos a hacer autostop. De repente me dice El Italiano que corra, que subimos a una camioneta. Me pilló tan desprevenido que casi me quedo allá, además que iba con una lata de refresco abierta en la mano. Joer, nunca había tenido que subir a un vehículo en marcha… Pos ale, con la melena al aire volvemos a toda leche al pueblo.

“Air” | © Marc Iglesias |


El chico me dice que pase primero por su casa, así me presenta a su esposa (cornuda) e hijas. Ah, y un gatito mu bonico y juguetón.

Gatito juguetón | © Marc Iglesias |


You talkin’ to me? | © Marc Iglesias |


Como al colega le supo mal que no me liara con su amiga, decidió, sin decirme nada, llamar a otra amiga. De repente me dice “Te presento a mi amiga, os dejo un rato a solas”. Coño! (nunca mejor dicho). Pero nadie regala nada…
 
CASCADA
Al día siguiente, El Italiano me propuso alquilar una moto e ir a sitios. A ver a qué precio me iba a salir su compañía… porqué yo ya no me fío de nadie.
Esto me recordaba a mis aventuras con Pequeño… (véase Puerto Plata). Me llevó a ver la cascada del Cubano, dentro de un Parque natural. Al contrario de lo que me dijo, no me salió más económico que una excursión organizada, pero al menos tuvimos más libertad de horarios y movimiento.
Por cierto, menuda basura de motos de alquiler que hay en Trinidad, por el mal estado y porque el acompañante va súper incómodo al escurrirse siempre hacia delante. Después de 20km de baches, y de no sentir mi culo, bueno, lo sentía demasiado, llegamos al Parque natural. Como era turista, me tocó pagar una entrada de 6,50 CUC (incluía un vasito de zumo a base de concentrado…). Hicimos senderismo durante más de media hora, con bonitas vistas, aunque la pena es la sequía que está sufriendo el país y algunos incendios.
Cerca del final de trayecto hay una casita de madera muy mona donde una pareja de ancianos prepara un delicioso té casero para todo aquél que quiera. Me sorprendió el WC…

Para natural, el WC | © Marc Iglesias |


Ceibas | © Marc Iglesias |


Cuerda natural | © Marc Iglesias |


Finalmente llegamos a la cascada del Cubano, que, sin ser súper bonita, sí fue una experiencia increíble. Para empezar me di cuenta que no era tan valiente cuando dudé en saltar al agua desde 3 metros de altura (era opcional). No ver el fondo me da mucho respeto (y miedo, sí). Pero me aseguraron que era seguro y suficientemente profundo.

¡Allá voy! | © Marc Iglesias |


Fue genial nadar hasta ponerse debajo de la cascada y además notar que el agua que caía sobre tu cabeza estaba más caliente. Me comentaron que ahora caía poca agua debido a la sequía.

Gran sensación | © Marc Iglesias |


Durante el chapuzón, y como guinda final, un guía turístico que también se daba un baño, me enseñó una pequeña y bonita cavidad con oxígeno que se alcanza buceando sólo 1 metro.
 
RÍO
Como teníamos la moto, El Italiano me llevó a una casa justo delante de la amiga con la que me quería liar. Allá tenía a su royete. Una chica de 19 años, 20 menos que él… Esta familia sí que era humilde. También tuve que hacer el comentario de si íbamos a comer o algo. El chico me confirma que mucha gente sólo desayuna un poquito y a la tarde cena, nada más! Le digo que lo siento, pero que yo tengo que comer algo. Cómo no, me pide algo de dinero y compra algo de carne, galletas y una botellita de ron. Me doy cuenta que El Italiano me “utiliza” para poder dar un pequeño capricho a gente que conoce. Parece que el ron es una bendición para el hombre de la casa.
Nos fuimos con él paseando hasta un río cercano. Anduvimos por la vía de un tren que solo circulaba 2 veces al día.

“Cuba” | © Marc Iglesias |


Nunca me había bañado en un río de agua tan caliente! (y llena de sedimentos). Ah y tampoco bebido ron durante el baño… Me obligaron mamá.

‘El Italiano’ con mi gorra y el padre de su novieta | © Marc Iglesias |


No tardamos en irnos porque había que devolver la moto. Esta vez salió de mi darles algo de dinero (10 CUC), y regresamos.

Volviendo en moto | © Marc Iglesias |


 
CIENFUEGOS
Al día siguiente madrugué con intención de ir a Remedios, un pueblo que me habían aconsejado. La guagua salía a las 7:00, pero la perdí por 1 minuto… Esto se llama puntualidad señores. Suerte que no tenía que pillar un avión. Decidí entonces esperar media hora y tomar un bus hacia Cienfuegos. Ciudad de intachable reputación según las guías y textos (“La ciudad más bonita de Cuba”, “La Perla del Sur”,…) Pero por otra parte, tanto El Italiano como la familia con la que me alojaba me habían dicho que no hacía falta ir. Pues efectivamente tenían razón. Está claro que hay dinero de por medio para que la describan como la más bonita del país… En el trayecto en autocar vi un par de escenas bastante curiosas.
La primera fue que un agente de tráfico paró el autocar, y lo escuché acusando al conductor de haber sobrepasado el límite de velocidad. Le pidió los papeles suyos y del vehículo… pero no me enteré si lo multaron.
La segunda escena fue graciosa pero triste a la vez… Un par de tramos la carretera se convertía en color rojizo, debido a una invasión de cangrejos que salen del mar cuando sale el Sol. Miles de ellos cruzan la carretera y hace gracia verlos correr de lado con las pinzas en alto. Pero solo la suerte evita que mueran aplastados por los coches. Los animalicos van lentos pero cuando se acerca un coche se apresuran, aunque a algunos mejor no haberlo hecho…

Invasión de cangrejos! | © Marc Iglesias |


Y la última escena fue absurda, también interviene un animal. En un momento en que el autocar iba a poca velocidad me fijé un grupo de vacas, en las que habían algunas crías. De repente veo a un perro guiar a una vaquita hacia el grupo porqué que se había alejado. Pues la vaca va y se mete tal ostiazo contra unos alambres, que da media vuelta de campana y se queda boca arriba! Me salió del alma un “vaya ostia!” que alguno me oiría… El pastor llegó y la ayudó a ponerse de pie.

Hasta las vacas se quedaron mirando el ostiazo | © Marc Iglesias |


Cabe mencionar también que el campeón del conductor del bus paró en un par de ocasiones para gestiones personales, como comprar comida. Vaya par de huevos que tienen algunos.
Después de hora y media vamos entrando a Cienfuegos, y quiero pensar que no es esa la ciudad de la que hablaban, porqué solo veo bloques de viviendas como en Europa. Después de visitarla unas horas e ir a los sitios más famosos…
El Malecón (paseo marítimo) es, simplemente, pasable. Las palmeras no pueden ocultar el agua sucia del puerto y su mal olor.
La plaza central sí que está bien, pero ahí queda.

Estudiante de Artes Plásticas | © Marc Iglesias |


Moto con sidecar, muy habitual en Cuba | © Marc Iglesias |


Destacaría el Teatro, antiguo pero bonito.

Teatro Thomas Terry | © Marc Iglesias |


Que alguien me diga por qué destacan también el boulevard. Es una simple avenida llena de tiendas la mar de normales, donde no destaca ni la decoración ni las tiendas.
No todo son críticas. Lo que más me gustó es el extremo final del Malecón, una zona que llaman Punta Gorda. Allá se encuentra la tranquilidad que tanto me gusta. Un pequeña zona de baño sin apenas arena. Lástima que la gente sea una cerda y haya basura en la costa.

Vistas desde Punta Gorda (la florecita la puse yo) | © Marc Iglesias |


Barcas sofisticadas | © Marc Iglesias |


 
PLAYA ANCÓN
Ya que la playa queda relativamente cerca de Trinidad (15km), y también porqué me la recomendaron en la casa donde me hospedaba, dediqué un día para ir a la playa Ancón. Tomé un bus de Havanatour que cuesta 2 CUC ida y vuelta, y deja al ladito mismo del mar en 25 minutos. La verdad es que no era muy optimista, ya que el listón estaba muy alto después de haber estado en Dominicana, pero me sorprendió gratamente. Ya no por la belleza sino por la tranquilidad.

Disfrutando del único día de playa en Cuba | © Marc Iglesias |


Playa Ancón | © Marc Iglesias |


El bus deja al lado de un hotel todo-incluido, y en aquella zona lógicamente hay más afluencia de personas, pero aun así hay menos de las que se podría esperar. También es cierto que en abril y ya no es temporada alta. Pero si te apetece estar completamente solo en la playa solo has de caminar 2 minutos y tienes a disposición kilómetros para tí solito.
Yo empecé a pasear en esa dirección tomando algunas fotitos, pero de golpe oí una voz que salía del mar, era un hombre haciendo snorkeling (mirar bajo el mar desde la superficie) y me avisó que no fuera más lejos porqué corría peligro de robo. Vaya vaya. Le agradecí su consejo, y volví hacia la civilización.
Después de unas pocas horas, usando un poco de protección solar, y aun habiendo estado en la sombra mucho rato, salí como un cangrejo. El agua del mar (muy caliente por cierto) y el constante viento disimulan el fuerte y peligroso Sol del Caribe.

Cangrejito | © Marc Iglesias |


 
REMEDIOS
Después de 5 días en la zona centro de la isla mi idea era irme ya hacia el norte, pero como me habían recomendado ir a Remedios decidí visitarlo. No mereció la pena y para colmo pasé 7 horas en autocar y costó 28 CUC el viaje.
Al menos los conductores (suelen ir 2 en trayectos largos) era muy majos y daban conversación. Volví a comprobar que hacen lo que les da la gana y aprovechan los viajes para hacer alguna compra. En el viaje de ida, uno dejó 2 botellas vacías para, a la vuelta, recogerlas llenas de leche.

Conductor del bus haciendo la compra | © Marc Iglesias |


Pues eso, sigo sin entender qué ha visto la gente en Remedios, habiendo conocido Trinidad. ¿Tranquilidad? Sí, demasiada, calles casi todas vacías. ¿Ciudad vieja? También, pero no siempre es sinónimo de encanto. Es que lo único “turístico” es la plaza del centro y no es nada del otro mundo, de verdad.
La gente de allá explica que es muy conocida la ciudad por una fiesta popular que se celebra el 24 diciembre llamada Parrandas.
¿Sabéis qué fue lo mejor? Un café que me tomé en el hotel pijo que hay en la plaza (que es el único sitio donde hacen). Costó 2 CUC, pero buenísimo. Y también algunas fotos curiosas que tomé por las calles.
 
GALERÍA DE FOTOS

Princesa | © Marc Iglesias |


Clásica vista de Trinidad | © Marc Iglesias |


Aún los busco | © Marc Iglesias |


Qué fue primero, el huevo o la gallina? | © Marc Iglesias |


Pobre ranita | © Marc Iglesias |


You talkin’ to me? | © Marc Iglesias |


Color natural de Cuba | © Marc Iglesias |


Preciosidad | © Marc Iglesias |


Cuidao con el peso | © Marc Iglesias |


“No me hace un pelo de gracia…” | © Marc Iglesias |


Peligro? Por? | © Marc Iglesias |


Tomaticos | © Marc Iglesias |


Mirando al cielo | © Marc Iglesias |


Me encantan las cabinas de teléfono | © Marc Iglesias |


Arpa | © Marc Iglesias |


Súper Che | © Marc Iglesias |